El retorno del Capitán Sable

No sé si a alguien más le pasa (hablo de los que estamos enfermos) pero yo oigo pensar. Sí, en serio, no es broma. Quizá sea un signo de alguna alteración psiquiátrica, esas que se hallan entre la pelusa, al  barrer los rincones de los laboratorios de investigación, y que acaban, aún no se sabe bien a través de qué vía, entre las conclusiones de algunos metaanálisis.

El caso es que estos días me llegan muy claros muchos pensamientos, y la mayoría, son más o menos como éste:

Mucho rollo, mucha retórica, pero ¿dónde está el enlace a la campaña de recogida de fondos? ¿Dónde muestras tu adhesión?

“A Dios rogando y con el mazo dando, chico”

 

Ea, un poco de comprensión; un poco de compasión: hago lo que puedo.  No es una excusa, es la pura verdad. Una de dos: o sigo un cursillo acelerado de clonación instantánea (algo así como el esquejado de geranios llevado al campo de la clonación humana) o me inserto en el cráneo un conector USB. Como ninguna de las dos opciones me parece factible a corto plazo, no me queda otra opción que usar el teclado, los ratos que puedo.

Además de informar a mis allegados y convecinos, y de explicarles los pormenores de ésta mi salida del armario particular, ando machacando aquí y aquí  con toda la fuerza de mi sarcasmo (ya he dado por inútil el razonamiento) a un individuo nada sospechoso de tener interés en tergiversar la realidad de los pacientes diagnosticados con Sensibilidad Química Múltiple. No me extiendo aquí sobre este tema pues quiero dedicarle una entrada propia.

Pero bueno, más vale tarde que nunca. Me enfundo en el traje del Capitán Sable y aquí pongo el enlace de marras

Una nota: paso lista;

Por el hecho de visitar esta entrada, tu IP queda automáticamente registrada y, usando las mismas mañas de Hacienda, a la finalización de la campaña de recogida de fondos, triangularé los datos de los donantes. Si tu IP no aparece entre ellos, tomaré medidas.

Entre ellas, pedir intercesión a San Pancracio para que castigue tu tacañería.
Así que ya sabes: no seas como un Ministro de Sanidad cualquiera y afora;
pon cuartos, parné, danos unas perricas, afloja la mosca, suelta la guita.
No hace falta una pasta gansa; con lo que cuesta (que no vale) hoy un pelotazo en cualquier tugurio con ínfulas de bar musical, puedes aportar el mínimo. No sólo ganaremos en salud, sino que, además, por esas casualidades, que algunos dicen que no lo son, igual evitas la multa que te acecha, como las zorras acechan al incauto conejo, en algún punto kilométrico entre tu bar favorito y el lugar donde te recuperas de tus excesos del fin de semana.

Que tú no lo sabes, pero a veces, los Cupones Karma dan un beneficio inmediato.

 

http://www.verkami.com/projects/8246

 

 

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